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La economía del descarte: Cuando el alivio es para el rico y el ajuste para el pobre

Mientras los medios callan los datos de la UCA que antes gritaban, el gobierno construye un relato de "milagro económico" sobre una base de exclusión, deuda heredada y beneficios empresariales.

En Argentina y en toda América Latina, existe una regla invisible que pocos se animan a cuestionar: si el Estado ayuda a una familia vulnerable, se habla de "gasto público" o de "planeros". Pero si el Estado le perdona impuestos a una multinacional o rescata a un banco, se lo etiqueta como "estímulo a la economía". Esta diferencia de palabras esconde una profunda desigualdad de oportunidades.

1. El engaño de los nombres: Subsidios "buenos" y "malos"

Para entenderlo fácil: un subsidio es dinero que el Estado pone (o deja de cobrar) para que algo funcione.

  • Subsidios a los de abajo: Son las asignaciones, la ayuda alimentaria, el boleto social o las becas para estudiar. Se los controla con lupa, se exigen certificados y siempre se sospecha de quien los recibe.
  • Subsidios a los de arriba: Son las "exenciones impositivas". Es cuando el Estado le dice a una minera o a una tecnológica: "Usted es muy grande, así que no me pague Ganancias". Todo bajo la promesa de una inversión que nunca termina de llegar a todos. Un ejemplo claro: en los últimos tres años, el sector minero —donde las empresas hicieron sus mayores apuestas— solo generó 400 puestos de trabajo, dejando a su paso un probable tendal de problemas ecológicos en la región.

El dato real: Mientras se ajusta el cinturón de jubilados y comedores, el Estado argentino deja de cobrarle a las grandes empresas el equivalente al 3,5% del PBI. Es muchísimo más dinero que el destinado a planes sociales, pero de eso casi no se habla en los "medios independientes". Se estigmatiza a quien recibe un plan de $78.000, pero se ignora que las exenciones y la deuda representan miles de millones que jamás "derraman" hacia abajo.

2. La manipulación de los números (El caso UCA)

Durante años, los noticieros usaron los datos del Observatorio de la UCA para mostrar el hambre durante los gobiernos peronistas; era "la verdad absoluta". Sin embargo, hoy el gobierno pasó de ignorar a la UCA a inventar sus propios números.

  • El discurso oficial: El presidente afirma haber sacado de la pobreza a 12 millones de personas.
  • La realidad: Ese número es un invento estadístico. Según la UCA y los datos objetivos, aunque la inflación bajó respecto al pico del año pasado, hoy 1 de cada 2 argentinos sigue siendo pobre. No hubo un milagro, hubo un "dibujo" de los números.

3. La pesada mochila de la deuda

No hay pobreza sin memoria. El agujero en el bolsillo de los argentinos tiene un origen claro: en 2018, el gobierno de Mauricio Macri tomó la deuda más grande de la historia con el FMI. Ese dinero no fue a escuelas ni fábricas; se fue en la "timba financiera". Los buitres de siempre, esas aves que buscan la carroña donde no hay que trabajar para ganar el pan, no limpiaron el ambiente: dejaron un tendal de personas con nombre y apellido sufriendo las consecuencias.

  • La consecuencia: Hoy esa deuda es la excusa para decir que "no hay plata". No hay para el medicamento del jubilado, pero se cumple a rajatabla con los intereses de una deuda impagable.

4. El desmantelamiento de la red de contención

La política de la "motosierra" no solo recortó excesos, sino que rompió la estructura básica de asistencia:

  1. Bajas masivas: Bajo la bandera de combatir la "intermediación", se desprotegió al pequeño trabajador.
  2. Del Plan al Voucher: En 2026, se eliminaron programas que alcanzaban a 900.000 personas, cambiándolos por "vouchers" educativos que dejan afuera a quienes no tienen conectividad o capacitación.
  3. El ajuste en la niñez: Mientras hablan de "capital humano", la inversión en cloacas y agua cayó un 45%, golpeando los barrios donde la pobreza infantil supera el 50%.

5. El "Capitalismo" que solo sufren los de abajo

La contradicción es total: se dan de baja ayudas sociales dejando a la gente a la deriva bajo el lema de que "el mercado soluciona todo". Pero cuando una gran empresa tiene problemas o quiere ganar más, el Estado corre a perdonarle impuestos o a regalarle dólares baratos.

Conclusión: La desigualdad de oportunidades no es un accidente; es el resultado de una narrativa donde el pobre es un "vago" y el rico beneficiado es un "héroe". Mientras los medios callan, la brecha crece. Un país no sale adelante castigando al que tiene hambre y premiando al que ya lo tiene todo. La economía puede cerrar en los papeles, pero si no cierra con la gente adentro, no es progreso: es descarte, como dice Francisco.

Autor: Daniel Sotelo
Nota editorial: Este artículo fue desarrollado con la asistencia de Gemini (modelo de lenguaje de IA) para la estructuración de datos y análisis comparativo de políticas públicas en América Latina desde un analisis critico del autor y las busqueda de fuentes confiables para su estructuración.

Vos, qué opinas? ¿Sentís que la ayuda del Estado se juzga igual cuando va hacia abajo que cuando va hacia arriba?
La economía debería ser una herramienta para que todos vivamos mejor, no solo un balance que cierra en una oficina de Buenos Aires o Washington mientras la calle dice otra cosa.

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